Boda campestre en una bodega de txakoli

OLGA&FRANCISCO291

¡Buenos días! Hoy os queremos enseñar la boda que organizamos y diseñamos el pasado 7 de Julio, día de San Fermín, a Francisco y Olga, una pareja que a pesar de vivir en Madrid, eligieron el norte para casarse.

Para ambos iba a ser su segunda boda y, quizás por eso tuvieron claro desde un principio que lo que querían era disfrutar de su día junto con sus familiares y amigos y despreocuparse de todo lo demás. Así que después de numerosos mails, llamadas, WhatsApps, reuniones y demás conseguimos diseñarles uno de los mejores días de su vida.

El lugar escogido fue una bodega de txakoli situada muy cerca de San Sebastián con un entorno natural entre viñedos espectacular que nos cautivó desde el primer momento en que fuimos a visitarla. Dirigida por Roberto Ruiz y su equipo que hacen un trabajo fantástico.

Olga, la novia, decidió vestirse y maquillarse en la misma bodega, la encargada de hacerlo fue Amaia Make up. Tenía claro que no quería ser la típica novia vestida de blanco y, por eso decidió atreverse con una preciosa falda de plumas diseñada por Cristina Piña combinada con una blusa de color blanco, que le daba un punto de sofisticación increíble. ¡Estaba guapísima!

Aunque durante la semana previa a la boda tuvimos amenaza de lluvia y temimos hasta el último momento que ese día lloviera, al final la suerte estuvo de nuestra parte y la ceremonia pudo hacerse en el exterior. La idea era crear un ambiente familiar e íntimo, ya que tan sólo serían unos sesenta invitados y los novios querían hacer algo sencillo. Enmarcamos la zona del altar con un precioso arco cuadrado de flores blancas y verdes que hacía a la vez de fondo para los novios durante la ceremonia.

Francisco llegó al altar de la mano de su madre y Olga eligió a sus dos hijos como padrinos. Fue súper emocionante ver cómo todos los invitados se levantaron a recibirles y entre aplausos y sonrisas de felicidad les dieron la bienvenida a ese gran momento que estaban apunto de vivir.

Roberto Ruiz, gran amigo de la pareja, fue quien hizo de oficiante con una figura de San Fermín sobre la mesa de ceremonia incluida. Fue una boda muy emotiva, íntima y familiar, aunque también hubo risas. Pero lo mejor de todo es que se respiraba mucha felicidad entre todos ellos y eso es lo que más nos gusta de las bodas, ver. nuestros novios felices y disfrutando de su gran día.

Tras la ceremonia y, como sorpresa unos dantzaris les bailaron el aurresku.

Tras la ceremonia, les esperaba lo mejor: el cóctel. El equipo de Roberto Ruiz del Frontón de Tolosa preparó varios puestos de comida en los que los invitados podían degustar un sin fin de productos de la Gastronomía vasca (talos, ostras, quesos, alubias de Tolosa…) decorados con estética vasca, así como la degustación del txakoli desde las propias barricas y cerveza,  que no dejaron indiferente a nadie. Conseguimos crear un ambiente informal y familiar en el que lo único que había que hacer era disfrutar y comer.

Como era el día de San Fermín, y como sorpresa, durante el cóctel recreamos el Txupinazo, repartimos pañuelos rojos para todos y al grito de ¡Viva San Fermín! lanzamos el txupinazo con cohete incluído. ¡Fuer súper divertido!

Y tras el cóctel ¡todavía les esperaba la comida! Como no eran muchos invitados, para la decoración de las mesas nos inspiramos en esas maravillosas películas de grandes comidas familiares con mesas alargadas interminables, entre viñedos “all’italiana” .. vamos ¡de lo más provenzal!¡ el resultado fue una pasada!

Creamos una gran mesa en forma de “U”, que decoramos con manteles de cuadros rojos sobre un mantel blanco. Para los centros de mesa pusimos macetas con diferentes plantas aromáticas que después cada invitado podía llevarse a modo de recuerdo.

Junto a cada plato, iba una lata de aceite de oliva con la etiqueta personalizada con los nombres de los recién casados, así como el nombre de cada invitado en las servilletas, para que todo el mundo supiera dónde debía sentarse. Como detalle curioso, la novia quiso hacer un guiño sorpresa a sus mejores amigas colocando una mandarina en sus platos y, ¡sólo ellas entendían el significado! Para las mujeres les pusimos una pashmina en cada silla a modo de regalo.

Fue una boda de detalles y, para la hora del baile también había unas alpargatas por si alguna quería deshacerse de los tacones, que eso siempre viene bien …

Fue una boda distinta y disfrutamos mucho organizando y diseñando cada detalle para que ese día todo estuviera perfecto. Gracias a todos los proveedores que hicieron posible que todo estuviera perfecto y, sobretodo a los novios, Olga y Francisco por confiar en nosotras para estar presente en este día. ¡que seáis muy felices!

 

Bisous,

 

Leire e Irene

 

Organización, coordinación y diseño: 20eventos Wedding Planners

Fotógrafos: Dos más en la mesa

Floristería: Endanea nupcial

Carpa e iluminación: Unicca eventos

Catering: Roberto Ruiz

Maquillaje y peluquería: Amaia Makeup

Música DJ: Nemux Professional Music

 

 

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